CBGB fue un apestoso y decadente club de música que fue inaugurado en 1973, pero que encumbró a Ramones, Police, Blondie, Iggy Pop y Patti Smith, entre otros.

Anteriormente, el club fue un bar de viejos motociclistas y, antes de eso, un antro de mala muerte.
Las siglas CBGB significaban country, bluegrass y blues, que era la idea original de Kristal para el club. Pero el sitio se convertió en un lugar icónico para que se presentaran bandas de punk rock y new wave (una derivación del punk).
El rock más crudo y real
Ahí, bandas como Ramones, Television, Patti Smith Group, Blondie y Talking Heads, irrumpieron y alborotaron la música de Estados Unidos y el mundo.
El 15 de octubre de 2006, el club cerró debido a los exorbitantes aumentos de las rentas, con una última actuación de Patti Smith.
Las crónicas dicen que el local siempre olía a orines y cerveza y había aserrín en el piso casi siempre. Pero en sus pasillos se vivió una libertad primitiva. En ese local, los músicos encontraron su lugar para expresar sus verdades y reinventar el rock alternativo mundial.
Ahí, Patti Smith, electrizó con sus poemas a las audiencias. Su primera e icónica primera producción, “Horses” nació en ese local.

La estética de la pobreza
Los Ramones, con su brutal velocidad de metrónomo, en sus primeras entrevistas, decían que la música podía ser una bofetada capaz de tumbar imperios.
Mientras tanto, Nueva York ya estaba sumergida en una decadencia social, económica pero también era el poema de la eterna soledad, el desenfreno y el aislamiento.
Las películas de los años 60 reflejaron ese romanticismo, pero también su violencia, su atractivo y su lado rebelde en esa ciudad clave de Estados Unidos.
El virtuosismo del rock, que en los años 70 tuvo su pináculo con el rock progresivo, se volvió un dogma inalcanzable para la mayoría de los jóvenes.
Los discos de Pink Floyd eran admirados en secreto, pero quién podría hacer ese tipo de música sin antes haber estudiado los pentagramas, los tiempos, las notas, los compases.
Ese rock no era para todos.
Estados Unidos entró a una zona de escasez y pobreza en las grandes ciudades. Se empezó a racionar la gasolina. La policía vivía el tufo de la corrupción y el american way of life se estaba muriendo.
Al calor de la influencia del movimiento punk en Reino Unido, donde aumentaba el desempleo, se dinamitó la noción de que la música no necesitaba hacerse con pulcritud para ser real.
Y vino la era del “hazlo tú mismo” como acto de supervivencia. Lo alternativo comenzó a dibujar su propio rumbo crudo, imperfecto, vibrante, pero auténtico.
Estrellas desde la basura
En tan solo 15 meses, en el CBGB debutaron grupos que componen el legado: Television en marzo de 1974, Ramones en agosto y Blondie en octubre.
Patti Smith inició en febrero de 1975 y Talking Heads cuatro meses después.
Esos grupos rápidamente consiguieron contratos discográficos y se hicieron tan populares que superaron la capacidad del local para las presentaciones. Para el otoño de 1977, Patti Smith era la única que seguía tocando.
Lo que sucedió después del boom fue una gama de estilos nuevos y retro:
No Wave (Sonic Youth, Bush Tetras), post-punk (Ritual Tension, Khmer Rouge), funk mutante y R&B clásico (James Chance & The Contortions, Mink DeVille), art-rock, hardcore punk (Bad Brains, Beastie Boys) y power pop (The dBs).
La paradoja pop
La ironía es que apenas en septiembre de 2025, cuando se realizó un concierto homenaje al local, también Nike lanzó unas zapatillas inspiradas en el mítico club de punk rock neoyorquino.
Las nuevas zapatillas, parte de la línea Dunk Low, tienen la palabra escrita en grandes letras rojas, misma tipografía que tenía el nombre del club.
También trascendencia
Pero aparte de los oportunistas, Sting y The Police tuvieron una relación importante con el club, considerada como la cuna del punk neoyorquino; aunque algunos creen que Sting despreciaba el punk, él consideraba que tocar en CBGB les daba autenticidad.
Al local llegaron a tocar “Roxanne”, a pesar de que su música era diferente al punk puro, lo que generaba cierta tensión en los asistentes, pero el club les dio acceso.
Además, el roquero nacido en Michigan como James Osterberg Júnior —mejor conocido como Iggy Pop— ahí se ha ganó la reputación de ser el “padrino del punk”.
Esto se debe a que fue líder de la banda protopunk The Stooges, pero también porque su presencia escénica imprudente y sui géneris encarnaba un desenfado alegre, pero ligeramente aterrador y ágil.
La leyenda urbana dice que también Blondie, con su vocalista principal Debbie Harry, ahí aprendió a cantar desde cero. Fue al club una y otra vez cuando estaba aprendiendo.




Los géneros musicales van y vienen. En México, la música reguetón, la mal llamada regional, y la que realizan DJs, va en aumento.
Sin embargo, las temáticas responden a una economía de las tinieblas. Las letras hablan de abusos, violaciones, asesinatos.
Todos, como las bandas que actuaban en el CBGB, buscan la fama, el dinero, el reconocimiento.
Pero el libro del Eclesiastés, nos remite a una verdad: todo lo que se hace bajo el sol, a veces, es intrascendente. Lo mejor es comer, beber y disfrutar el fruto del trabajo.
“Nada hay mejor para el hombre que comer y beber y decirse que su trabajo es bueno. Esto también yo he visto que es de la mano de Dios”. Eclesiastés 2:24.









