Dos muros ok

Liderazgo: La edificación de nuestra vida; Nehemías y Jerusalén

Nehemías era un hombre de oración, patriotismo, acción, coraje y perseverancia. Su primer impulso siempre era orar.

Por Manuel Espinoza Gaytán

‘Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien’, (Nehemías 2:18). 

‘Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra’, (Nehemías 6:16). 

Introducción

Nehemías significa ‘consolado por Dios’ o ‘Dios consuela’. El caso es que este varón fue enviado por Dios para traer consuelo a su pueblo. Cuando Nehemías fue a Jerusalén en 444 a. C. Esdras ya llevaba allí 14 años.  

Solo que Esdras, como sacerdote solo se había ocupado del aspecto espiritual de la ciudad. Pero Nehemías vino como gobernador civil, con autorización de Artajerjes, rey de Persia, para reconstruir los muros de Jerusalén y para hacerla una vez más una ciudad fortificada. Algunos judíos habían regresado casi cien años antes, aunque habían hecho pocos progresos más allá de reedificar el templo; un templo con mucho significado para ellos. Pero siempre que querían empezar la obra del muro, sus enemigos más acérrimos trataban de intimidarlos para que pararan, o mediante intri- gas, obtener órdenes de la corte persa para detener su labor. 

Los preparativos

Capítulos 1 y 2. Hay partes del libro escritas en primera persona. Son citas textuales de los informes oficiales de Nehemías. Nehemías era un hombre de oración, patriotismo, acción, coraje y perseverancia. Su primer impulso siempre era orar. 

Esto fue lo primero que hizo al enterarse de la situación de Jerusalén, (1:4): ‘Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos’.

2) Lo hizo también antes de responder al rey sobre su ofrecimiento de apoyo, (2:4): ‘Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos’.

3) Nehemías oró al enterarse de que sus enemigos los menospreciaban, (4:4): ‘Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio’.

4) También lo hizo cuando decidió poner vigilantes, (4:9): ‘Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche’.

5) Oró para fortalecerse en el Señor, (6:9): ‘Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos’.

6) Y también oró para poner a sus enemigos en las manos de Dios, (6:14): ‘Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de Noadías profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo’. 

Nehemías era copero del rey Artajerjes, (1:11; 2:1), un oficial importante y de confianza. Artajerjes I era rey de Persia (464-423 a. C.), hijo de Jerjes, así que era hijastro de la reina Ester. Ester llegó a ser reina de Persia unos 60 años después de que los judíos habrían vuelto a Jerusalén. Esto debe haber dado a los judíos gran prestigio en la corte persa. 

Es muy probable que Ester viviera todavía, cuando Esdras y Nehemías volvieron a Jerusalén, y que fuera una personalidad influyente en el palacio. Suponemos que, aparte de Dios, tenemos que agradecerle a Ester la amable disposición de Artajerjes hacia los judíos y su gran interés en que se reconstruyera Jerusalén. 

Recordamos los hechos en el libro de Ester en donde el malvado Amán conspiró contra los judíos, y donde finalmente el rey promulgó un edicto en el que autorizaba a los judíos para que se defendieran, y que finalmente ellos prevalecieron contra sus enemigos, (Ester 9:1-15). Este contexto bien pudo servir de trasfondo para impulsar la reconstrucción de la ciudad santa. 

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La Jerusalén de Nehemías

Capítulo 3. La Jerusalén que Nehemías fortificó era ligeramente más pequeña que la que habían destruido los babilonios; es decir, más pequeña que la Jerusalén de Salomón. Se reducía a partes de la colonia oriental, donde había estado la original ciudad de David. En el curso de las excavaciones arqueológicas se han encontrado restos del ‘muro ancho’, (3:8), ‘la puerta del valle’, (3:13), ‘el estanque de Siloé’, (3:15), y ‘la puerta de la Fuente’, (2:14). Nuestra Jerusalén es reconstruir nuestras propias vidas y las de nuestros seres queridos a quienes tantas veces y de tantas maneras hemos lastimado. Nuestra Jerusalén es aportar y edificar en el lugar donde Dios nos ha colocado. 

Reconstrucción de la muralla

Capítulos 4-6. Los enemigos de los judíos, los moabitas, amonitas, asdoditas, árabes y los recién importados samaritanos, estaban ahora en posesión de la tierra, y astuta y cruelmente, se opusieron a la reconstrucción de la muralla. Movilizaron sus ejércitos y marcharon contra Jerusalén. Pero Nehemías, confiando en Dios, armó y organizó inteligentemente a sus hombres y continuó con el trabajo, día y noche. Y a pesar de todos los obstáculos, la muralla se terminó en 52 días. Casi siglo y medio después de su destrucción en 586 a. C. Jerusalén volvió a ser una ciudad fortificada. 

Lectura del libro de la Ley

Capítulos 7-8. Después de la construcción del muro, Nehemías y Esdras reunieron al pueblo para organizarse como nación. El capítulo 7 trata de lo mismo que Esdras 2, en donde se da la lista de los que habían vuelto a Jerusalén con Zorobabel casi un siglo antes. Había algunas cuestiones generacionales que tenían que esclarecer. 

Después, durante siete días, desde la mañana y hasta el mediodía, Esdras y sus ayudantes abrían el libro de la ley, leían la ley de Dios y ofrecían explicaciones para que la gente entendiera lo que oía. Esta lectura y exposición pública del libro de Dios provocó una gran ola de arrepentimiento entre la gente, un gran avivamiento y un pacto solemne para guardar la ley, (capítulos 8-10). En Nehemías 8:8-10, encontramos:  

“Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura. 9 Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. 10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. 

Deberíamos notar que el hallazgo del libro de la ley fue lo que produjo la gran reforma de Josías, (2° Reyes 22), y fue el hallazgo de la Biblia por Martín Lutero lo que condujo a la Reforma y trajo la libertad religiosa a nuestro mundo moderno. La debilidad de muchas iglesias y naciones de hoy se debe a su abandono de la misma Biblia que profesan, y la gran necesidad que tenemos hoy es simplemente el redescubrimiento y entendimiento de la Palabra de Dios. 

Pacto y dedicación de la muralla

Capítulos 9-12. Con profundo arrepentimiento y gran seriedad, el pueblo hizo un pacto: ‘A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes’, (9:38). En 10:29 también encontramos:  

“Se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor”. 

Se dedicó, pues, la muralla, y una décima parte de la población pasó a vivir dentro de la ciudad, y organizaron su gobierno y los servicios del templo. 

Últimas reformas

Capítulo 13. Los últimos actos reseñados de Nehemías incluyen reformas referentes a los diezmos, el sábado y los matrimonios entre judíos y no judíos. Nehemías fue gobernador de Judá por lo menos 12 años. El historiador Josefo dice que vivió hasta una gran edad y gobernó Judá el resto de su vida. 

Aplicación personal

  1. La obediencia a la voluntad de Dios nace a menudo de la compasión. La carga que Nehemías tenía por su pueblo fue lo que lo llevó a levantarse y luchar hasta lograr sus objetivos. Nehemías 1:1-3: ‘Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 2que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 3Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego’. 4Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos’. 
  2. Se requiere la cooperación con otros para llevar a cabo la voluntad de Dios. Tanto la voluntad de Dios como la ayuda de los monarcas terrenales, así como la colaboración del pueblo, sus hermanos, fue lo que hizo posible aquella gran obra. 1) Nehemías se humilla ante el Señor y ora, (1:4-11); 2) Acepta el apoyo del rey, (2:5-8); 3) E involucra al pueblo en el trabajo, (2:17-18). 
  3. La confianza es un fruto de la oración ferviente y de la proclamación de la Palabra de Dios, en la que se revela la voluntad de Dios. Nehemías pasó cuatro meses en oración antes de hacer su petición al rey. Supo de las condiciones de Jerusalén en el mes de Quisleu, (1:1, -entre noviembre y diciembre); y habló con el rey en el mes de Nizán, (2:1, -entre marzo y abril). 
  4. La valentía debe manifestarse como tenacidad que rechaza todo compro- miso que distraiga de hacer la voluntad de Dios. En efecto, fue lo único que hizo Nehemías al considerar el proyecto que Dios puso en su corazón. 

En realidad, su jefe era un monarca extremadamente peligroso y delicado, cualquier paso en falso sería castigado terriblemente. Esta es la razón por la que Nehemías tuvo miedo cuando fue descubierto de que estaba preocupado, (2:2): ‘Me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera’. Pero con todo y miedo ahí estaba, arriesgando su integridad y dispuesto a enfrentar todo lo que pudiera atravesarse; pero el cometido habría de llevarse a cabo. 

Pablo mostró cómo Dios no le dio espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Ante las advertencias proféticas de que su vida peligraba, dijo: ‘¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no solo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús’, (Hechos 21:13). 

Conclusión

Nehemías fue vertical y edificó los muros de Jerusalén, la ciudad milenaria que ha refugiado a millones en su búsqueda espiritual. El Señor nos ha puesto en este camino para levantar los muros de este refugio espiritual en Tlalpan. Levanté- monos y edifiquemos este refugio y semillero de la Palabra de Dios. Levantémonos y edifiquemos nuestra relación con Dios, edifiquemos nuestro matrimonio y nuestra familia. Que llevemos la Palabra de Dios a tantos necesitados. Hay mucho que hacer. 

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