Firmaron un convenio con diputados de Morena para dar “capacitación espiritual” a efectivos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública.

Los gendarmes de Dios: La Policía Celestial

La Policía Celestial es una iglesia legalmente acreditada por la Secretaría de Gobernación, registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual.

Por Fabian Acosta Rico / Universidad del Valle de Atemajac campus Guadalajara – México

Si los que delinquen han buscado blanquear su mundo delictivo con la “cal” de un esoterismo popular exento, de origen, de cualquier regulación eclesial habría que esperar que su contraparte, los guardianes del orden, siguieran la moda e inercia de este reencuentro con lo sagrado, mágico y sobrenatural desde el marco de una postmodernidad marcada por la libertad y pluralidad religiosa.

En efecto, desde hace varios años, tenemos en México una iglesia evangélica con registro y en regla integrada principalmente por policías en activo o ya retirados así como por miembros del ejército; su nombre es la Policía celestial.

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Acosta Rico.

Su fundador es un ex agente de la extinta Policía Judicial Federal, Leonel Guillermoprieto Chávez; quien creó su iglesia hace 15 años en San Juan del Río, Querétaro, aunque desde el 18 de febrero de este 2023 no ha podido predicar en su templo por encontrarse detenido por las autoridades mexicanas por delitos relacionados con el narcotráfico; por los cuales ya había cumplido una sentencia de escasos 15 meses en los Estados Unidos. Dios o el destino le abarataron la condena pues pudo ser de 25 años.

¿Cómo fue su trayectoria?

¿Cómo es que este policía corrupto llevado antes las autoridades estadounidenses terminó como líder de una iglesia evangélica?

Todo comenzó cuando apenas tenía escasos 17 años, y su padre, un severo y altivo funcionario bancario, lo apoyó para ingresar a la Policía Federal de Caminos. Madera tenía el muchacho para los oficios de riesgo y violencia; pendenciero desde niño, en sus años de primaria por andar de “gandul” sus padres lo tuvieron que cambiar de escuela seis veces.

A los 19 años ya era comandante, el más joven de su corporación. Los ideales por los cuales decidió vestir el uniforme los hizo a un lado vencido moralmente por una entorno de corrupción y de oportunidades para conseguir dinero sucio y fácil.

Por cargos de narcotráfico y asociación delictuosa es aprendido por la policía estadounidense; su suerte estaba echada; un fin del camino para el joven policía federal. La condena que le esperaba era larga; pero más allá de la adversidad que le acechaba se le abría una inesperada puerta, la de conversión y ésta le llegó en una celda, la 109, de un penal texano; unos reos evangélicos que resultaron ser sus vecinos le predicaron y lo acercaron al estudio de la Biblia.

Para quienes afirman que la religión ya no tiene resonancia y eficacia en esta descreída modernidad; veamos el caso de este corrupto comandante; quien dio trazas tan patentes de su cambio o conversión que convenció tanto al juez como al fiscal para que lo encarcelaran.

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Leonel Guillermoprieto puede pilotear autos de carrera, helicópteros y avionetas. / Crédito: Amílcar Salazar, de La Lupa MX.

Encontrar la palabra

Había hecho una promesa nuestro converso con su Dios si lo libraba de su larga condena se entregaría, en alma y cuerpo, a su servicio; ayudaría a otros, policías como él, a encontrar la palabra y la luz para no caer en las trampas de la corrupción y la maldad. Y así fue. Ya libre y con una Biblia en la mano salió a predicar a las distintas corporaciones policíacas del país.

La Policía Celestial es ya toda una iglesia legalmente constituida y acreditada por la Secretaría de Gobernación con su nombre registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual. Con un número de adeptos que rondan los 17 mil 500 policías celestiales de todo México y algunos incluso de otros países como Guatemala, España, Italia así como carabineros de Chile.

En consonancia con su ADN cultural e histórico, la iglesia está organizada a la manera de una corporación policíaca que en vez de pastores tiene comandantes y cuyo emblema es una estrella de siete puntas.

Llama la atención las ambigüedades en la relación que sostiene la iglesia de los policías celestiales con el gobierno; ésta acaba de firmar, hace unos meses, un convenio de colaboración con diputados de Morena encausado a dar “capacitación espiritual” a efectivos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública y, por otro lado, la Fiscalía General de la República giró a comienzos de año una orden de aprehensión en contra de Guillermoprieto, como ya lo mencionamos al principio, por delitos por los cuales ya pugnó en los Estados Unidos.

Bajan índices delictivos

En estimaciones de miembros de esta iglesia de uniformados de azul, los lugares donde patrullan o hacen rondan los policías celestiales, a la vuelta de un tiempo, bajan notoriamente sus índices delictivos; para estos hombres y mujeres de fe esto se debe en parte a una honestidad trabajada en los valores y convicciones cristiana; pero a la vez consideran, desde su modelo de creencias religiosas, que su éxito es también, principalmente, obra de Dios; quien se decide a actuar movido por las oraciones y alabanzas de la comunidad de creyentes y fieles.

La existencia de una Iglesia de policías nos dice mucho de la incapacidad del Estado moderno para lograr moralizar a su burocracia y demás operarios, sin importar que tenga un perfil de izquierda presumida como humanista como el de la 4T: poco logra incidir dicho Estado en las conciencias de gobernantes y gobernados a través del simple y secular discurso ideológico cívico-político en el que, por cierto, está cimentado teóricamente el poder temporal.

Como muchos neoconservadores argumenta, como Daniel Bell, se hace necesario, en momentos de crisis, el retorno a la religión en búsqueda de principios éticos y morales realmente convincentes y transformadores para el individuo de esta postmodernidad.

Ahora son los policías los que hicieron su iglesia ¿Qué otros profesionistas o servidores públicos seguirán su ejemplo?

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