La idea de votos útiles se quedó entre “la buena disposición” de dos tipos de cuidado y sus tropas para dar oxígeno a la ratificación.

Ernestina Godoy: Al final, se ratificó el imperio de la ley

En los límites del entendimiento racional la ratificación de la Fiscal General de Justicia de la Ciudad de México, los números no cuadraron.

José González Cedillo

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Y aunque los astros estuvieron alineados, siete diputados fueron el fiel de la balanza.

Ernestina Godoy contó con el apoyo mayoritario de los integrantes del Consejo Judicial Ciudadano de la Ciudad de México (CJC) para continuar al frente de la FGJCDMX un periodo más.

Conjuntamente, en sesión, la secretaría del CJC informó que recibió poco más de 29 mil correos electrónicos de la sociedad para emitir opiniones sobre el desempeño de Godoy Ramos, de las que sólo 158 fueron negativas.

Igualmente, el Jefe de Gobierno, Martí Batres Guadarrama fue consecuente con la ratificación; la ex Jefa de Gobierno le dio el visto bueno y el Presidente Andrés Manuel López Obrador vio con buenos ojos que continuara en el cargo.

En manos del Congreso de la CDMX

Sin embargo, la ratificación quedó en manos del Congreso de la Ciudad de México, donde 37 diputados le mostraron su voto a favor, siete condicionados y 22 en contra radical al sentirse agraviados por las investigaciones del caso denominado “Cartel Inmobiliario” y otras fechorías de funcionarios públicos, involucrados en el tema.

Sin dejar de lado la trama electoral, al paso de los días, el vivillo y negociador de escasos valores, el priista Adrián Ruvalcaba, al sentirse traicionado por su capo di capo, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, quien apoyó a Santiago Taboada Cortina, para ser el abanderado por el Frente Amplio por México y no él, daría, al menos, su voto a favor de la fiscal.

Pataleos

Ruvalcaba barajó sus cartas y petateó al asegurar que sus correligionarios darían los votos faltantes para la ratificación. Al menos una, Silvia Esther Sánchez Barrios, se fue a casa, convenientemente, por incapacidad médica dejando a su suplente la carga de la prueba, quizá para no recordar argumento jurídico familiar.

Y la moneda quedó otra vez en el aire.

Luego se dio a conocer la salida de Víctor Hugo Lobo del PRD porque vio el nicho de oportunidad de ir por la libre con sus 64 mil votos a negociar, quizá, una curul en San Lázaro o en el Senado, que se ve casi imposible.

La idea de votos útiles se quedó entre “la buena disposición” de dos tipos de cuidado y sus tropas para dar oxígeno a la ratificación. La carambola finalmente quedó en vendetta. Irían con todo en contra del “Cartel Inmobiliario”. Vaya jugada de pizarrín.

“Si el costo de luchar porque prevalezca la justicia y el combate a la corrupción es la no ratificación, estoy dispuesta a pagar el precio”, respondió tajante la fiscal Godoy Ramos.

Su deber, sin duda, afirmó, “es cumplir con la ley, no negociarla para mantener la impunidad de un grupo político corrupto”, honró Ernestina Godoy.

El chantaje con los votos del PAN dejó más que hundidos en el desprestigio a los rivales más débiles y talón de Aquiles de Taboada.

Siguen en proceso el exalcalde Christian Von Roerich, tres exdirectores generales, dos exdirectores, un exsubdirector, una particular, un contratista, un trabajador por honorarios y a una gestora.

Hasta el 29 de noviembre, nada del tema para continuar en el cargo doña Ernestina Godoy. Corrió la versión de que posiblemente iría a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el lugar que dejó vacante el Magistrado Arturo Saldívar.

A manera de epitafio en las paredes de Donceles: cuando los votos no suman ni restan, nomás tiznan.

Pero, al final, se ratificó el imperio de la ley.

Fotografía: La Jornada.

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