El rechazo, tema común en nuestros tiempos

Una universidad de EU reveló que 44 % de los vendedores se da por vencido al primer día, cuando sufren rechazo. 

Los hombres de esta parábola, estuvieron hasta las cinco de la tarde esperando que alguien los contratara.  

A las doce del día podrían haber dicho: “Vamos a casa, estamos cansados, vamos a ver televisión”, pero ellos se quedaron, algo en su espíritu hizo que se mantuviera hasta las 17 horas; que era el horario menos ideal para contratar. 

Si Dios puso algo en tu corazón, nunca, nunca, nunca aceptes el rechazo como algo definitivo. Estos hombres experimentaron el rechazo: fueron rechazados a las seis de la mañana, a las nueve y a las doce. 

¿Fuiste a buscar trabajo y te rechazaron?  

Antes de ir a ese trabajo no tenías trabajo, y después de ir, tampoco tienes; entonces no perdiste nada. 

¿Te le declaraste a alguien y te rechazó? Antes de hablarle no tenías a alguien a tu lado, ahora tampoco; no perdiste nada. 

El rechazo no te hace perder nada, estás igual que antes. El lema tiene que ser: lo que sigue. ¿Tocas las puertas en un lugar y no te abren? El próximo. ¿Vas a otro lugar, te dicen no? A lo que sigue. 

Tocar más puertas

Mandaste 500 curriculums, manda 501. ¿Te dijeron que no? Sigue con el próximo, con el que sigue. Y luego de ese, a lo que sigue. 

Tenes que seguir adelante. Si leíste una promesa de Dios en la Biblia, si él te dio una promesa, no importa cuántas veces te dijeron “no”, alguien te dirá “sí”.  

Tienes que rechazar el rechazo. 

Una universidad de los Estados Unidos descubrió que 44 % de los vendedores se da por vencido al primer día de visita cuando son rechazados; 24 % se rinde a la segunda visita; 14 % a la tercera;  12 % a la cuarta, y si lo sumamos, 94 % se da por vencido.  

Pero este estudio sobre ventas dice que 60 % de las ventas se hacen después de la cuarta llamada. 

Una historia

Cuentan los autores del súper reconocido libro “Sopa de pollo para el alma” lo presentaron en 130 editoriales y todas le dijeron que no; pero la 131 le dijo que “sí” y esa editorial vendió !8 mi­llones de copias!  

Esa editorial ganó diez millones de dólares con ese libro. Los autores usaron este principio: A lo que sigue, a lo que sigue, a lo que sigue. Con que uno te diga que sí, es suficiente para ver tu sueño realizado. 

El escritor Stephen King escribió Carrie, y estaba tan cansado de que la rechazaran, que la tiró a la basura. Pero su mujer la tomó de la basura, se la dio a un editor y vendió cuatro millones de copias y ganó millones de dólares. 

¿Rechazos? Cuéntalos

Si de rechazos se trata, hay que dar una revisión a la vida de Abraham Lincoln: 

7 años – Tuvo que empezar a trabajar para ayudar al sostenimiento de su familia después que tuvieron que abandonar su casa. 

9 años – Su madre murió. 

22 años – Fracasó en sus negocios. 

23 años – Fue derrotado en las elecciones de Legislador. No pudo entrar a la Facultad de Derecho. 

24 años – Se declaró en bancarrota y pasó 17 años pagando deudas a sus amigos. 

25 años – Fue derrotado nuevamente en las elecciones de Legislador. 

26 años – Cuando estaba a punto de casarse, su novia falleció y quedó con el corazón destrozado. 

27 años – Tuvo una crisis nerviosa y pasó 6 meses en cama. 

29 años – Fue derrotado en las elecciones para Representante del Estado. 

31 años – No pudo formar parte del Colegio Electoral. 

34 años – Derrotado en las Elecciones al Congreso. 

37 años – Derrotado nuevamente en las Elecciones al Congreso. 

39 años – Derrotado por tercera vez en las Elecciones al Congreso. 

40 años – No fue aceptado para un trabajo como alto funcionario de su Estado. 

45 años – Derrotado en las Elecciones para el Senado. 

47 años – Derrotado en las Elecciones del Partido Republicano para candidato a Vicepresidente del país. (Obtuvo menos de 100 votos). 

49 años – Fue derrotado nuevamente en las elecciones para el Senado. 

51 años – Abraham Lincoln es elegido presidente de los Estados Unidos de América 

A lo que sigue

A lo que sigue. A lo que sigue. Hasta que uno te diga que sí. Tenemos que rechazar el rechazo. Nunca inicies tu principio buscando en tu pasado. No hay nada en tu pasado que te sirva para tu presente. Dios no hace tu presente con los retazos del pasado. 

Tienes que cortar con los cristianos de tu vieja iglesia, a lo mejor te encontrarás un sitio para hacer misiones, para ir a evangelizar; ya saliste del sistema viejo. 

Corta con tu pasado, porque Dios nuevas todas las cosas. Nadie pone vino nuevo en odres viejo, porque el vino fermenta y se te rompe el odre y se va la un­ción. No hay nada en tu pasado. 

El Moisés que te sacó de Egipto, no te sirve para meterte en la tierra prometida. El Moisés que te sacó de Egipto, fue bueno para tu pasado, pero Dios levantará un Josué para meterte en tu tierra de bendición. Para rechazar el rechazo, tienes que dejar de ponerte excusas. 

Si Dios puso algo en tu corazón, no aceptes el rechazo como si fuera algo definitivo. 

Adaptado del libro “Mentalidad de Avivamiento”, de Bernardo Stamateas 

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