El periodista sostiene que la estrategia que plantea López Obrador es un proyecto de largo plazo que no va a terminar en su sexenio.

“El pastor de masas”: Los secretos del poderío religioso (y del fanatismo) hacia AMLO

El periodista José Gil Olmos nos comparte la primicia de su más reciente libro sobre el fenómeno religioso en torno a AMLO, así como sus riesgos.

Según un datos del INEGI a 2020, la población que profesa la fe evangélica ascendería a 14 millones 95 mil habitantes; mientras que los católicos serían más de 97 millones 864 mil personas; los primeros serían clave para entender —pese a sus nulos resultados como gobernante—, la gran aceptación religiosa de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

Pese a que en el Gobierno Federal, de la autollamada “cuarta transformación” hay varios funcionarios que se dicen abiertamente marxistas y que fielmente enarbolarían la frase “la religión es el opio de los pueblos”, Obrador sabe utilizar la religión de manera exitosa para construir su legado político, ideológico y social, y en este contexto está la publicación del libro “El pastor de masas. AMLO: una religión populista”, de la Editorial Grijalbo.

“Andrés Manuel quiere pasar a la historia como un mito. Esos son los primeros pasos que se dan en la historia de la religión para que un personaje que se convierta en un santo popular. En uno de mis libros hablo de cómo es que en tiempo de crisis surgen los fenómenos religiosos, donde los mexicanos estamos tratando de tener un asidero para aferrarnos”, afirma en plática el periodista José Gil Olmos, periodista de investigación en Proceso y autor del libro.

Y agrega qué personajes pertenecen a este imaginario religioso nacional: “Los santos populares son la Santa Muerte, Emiliano Zapata, Pancho Villa o Benito Juárez. Esta idea me surgió al ir a las mañaneras. Tienes que llegar a las seis de la mañana para que a las siete comience la conferencia. Esperas en un salón enorme y hermoso del Palacio Nacional. Se oyen murmullos. Nadie habla fuerte y cuando llega López Obrador, todo el mundo calla. La mañanera es una especie de homilía, donde todos estamos esperando a que hable el pastor o el tlatoani”.

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Portada del libro.

Símbolos religiosos y de poder

El también Jefe de Información en la revista Proceso, recordó que cuando Obrador tomó el poder, hubo dos ceremonias: la constitucional en San Lázaro, “donde presenciamos la ceremonia cuando le colocaron la banda presidencial; y vimos también una ceremonia religiosa donde le hacían una limpia. No sé si le pasaron el huevo para las malas fibras, pero sí supimos que hubo ceremonias previas para limpiar el Zócalo. Pasar el huevo implica la idea de un nonato, de un ser que no ha nacido, que está limpio y tiene la capacidad de absorber energías”.

Cuestionado sobre una definición de populismo, dijo que se tiene “que hablar en términos muy respetuosos. El populismo no es un adjetivo. Es una teoría y una forma de gobernar que han utilizado distintos personajes. Incluso Donald Trump fue populista, ya que logró atraer más gente, a las masas y tener mayores apoyos sociales para su proyecto”.

Menciones a la Biblia y estrategia

Durante el espacio propagandístico de la Mañanera, según SPIN, las principales referencias a la Biblia han sido el sermón de la montaña del Evangelio según San Marcos (capítulo 5, versículos 3-10); cuando Cristo condena a los fariseos en San Mateo (capítulo 23, versículo 27); Cristo, los niños y la preferencia por los pobres en San Marcos (capítulo 10, versículos 13-16 y 21-25); cuando Cristo es tentado por el diablo en San Mateo (capítulo 4, versículo 4); cuando Cristo ordena amar al prójimo del Evangelio según san Marcos (capítulo 12, versículo 31); y el pasaje cuando se menciona que se debe dar al César lo que es del César, en San Marcos, San Mateo y San Lucas, además de la mentira es del demonio en San Juan (capítulo 8, versículo 44).

“Su gran proyecto de la Cuarta Transformación, es equiparable, según él y su gente, con la etapa de la Independencia de Miguel Hidalgo; con la de la Reforma, con Benito Juárez y la Revolución Mexicana, muy presente ahí con Francisco I. Madero. Trato de ver a Andrés Manuel desde el punto de vista religioso. No se trata de calificarlo. No digo que es un mesías ni un profeta —que son figuras demasiado altas que hablan con Dios—, sino como un pastor”,

El periodista afirma que la investigación para el libro se realizó en base a las declaraciones de allegados a Obrador, entre ellos, el Padre Alejandro Solalinde, además de Arturo Farela, líder de Confraternice, quien afirma contar con una enorme cercanía con Obrador, además de los evangélicos que colaboran en la Secretaría de Bienestar y que están a cargo de programas como “Jóvenes construyendo el futuro” o las tarjetas del Bienestar.

Incluso, este rasgo lo ve incluso Luis Costa Bonino que es el estratega internacional de Obrador, quien colaborado con el presidente de Francia, Emmanuel Macron y que desde 2012 ha hecho énfasis del discurso religioso del estratega y fundador de Morena.

Costa Bonino. Estrategia
Costa Bonino. Estrategia exitosa.

A través de las páginas del “El pastor de masas”, el periodista identifica los momentos en los que el político hace uso de la fe católica y evangélica, con las cuales tiene “un asidero y un vaso comunicante con la gente al utilizar figuras emblemáticas además de los pasajes de la Biblia”.

Y agrega:

“El periodista no ve de la misma manera que la gente lo hace en general; debemos tener una mirada muy acuciosa para lo que tenemos enfrente y analizarlo”.

AMLO y sus amuletos
AMLO. Aglutinación de diversas creencias.

México, la crisis recurrente

Para el considerado como mejor reportero de América Latina por la Universidad de Stanford en 1995, hay una enorme importancia en los programas sociales que aplica el Gobierno Federal: “Muchas familias dependen de estos programas sociales y ayuda para mujeres solteras”.

“Otra hipótesis (del libro) es que vivimos tiempos de crisis estructural, crisis económica, crisis religiosa (los escándalos de la Iglesia Católica), además una crisis de la familia, porque estamos en una nueva conformación de las misma, además de una crisis política evidentemente. Ya que no creemos en los partidos y difícilmente podemos creer en algún aspirante a la candidatura presidencial, pero lo que no está en crisis es la fe”.

AMLO, su esfera adventista

Cuestionado sobre la fe que practica el presidente López Obrador, ya que hay analistas que lo ven dentro de la esfera de la masonería (por sus loas a la Gran Fraternidad Universal) o si es católico (por sus estampitas del Sagrado Corazón) o si es evangélico, o si se trata de una estrategia política para abarcar a más fieles a su proyecto, señaló que la formación familiar de Obrador “cabe dentro de la corriente de los evangélicos adventistas”.

“Me tocó vivir la primera gran movilización de Andrés Manuel hace más de 30 años en el 1992, cuando organizó una caminata desde Villahermosa hasta la Ciudad de México en protesta por un fraude electoral. Su acto se llamó “Éxodo por la democracia” en referencia precisa al Éxodo del pueblo judío, no obstante que usó también el estandarte de la Virgen de Guadalupe. Él sabe la importancia de los símbolos y su uso. Cuando das un mensaje y además te conviertes en un líder social, sabes perfectamente bien de qué se trata”.

Hay causas que nos explican las acciones y los hechos, dice el periodista. “Nada es casual. No es casual que Andrés Manuel haya pensado en la Virgen Morena para llamarle así a su partido, además de lanzar su candidatura en 2017, precisamente el 12 de diciembre; tampoco es casual que 90% de los que son simpatizantes de Morena sean católicos”.

El periodista reafirma que “no se trata de juzgar ni criticar a priori, sino más bien se busca describir a un personaje, como lo es el Presidente de la República”.

Agregó que durante Semana Santa, Obrador hace referencia a los pasajes de la Biblia y “cuando lo critican, afirma que también a Jesucristo lo persiguieron, por lo que “él se está poniendo como Jesús en ese sentido”.

Dijo que, Obrador, ya instalado en el Gobierno Federal, impulsó el uso de la llamada Cartilla Moral, la cual “tiene gran referencia religiosa”.

4T, proyecto transexenal

El periodista sostiene que la estrategia que plantea López Obrador es un proyecto de largo plazo que no va a terminar en su sexenio.

“Andrés Manuel, durante más de 30 años, ha utilizado a la religión con fines políticos y electorales y le ha dado muchos resultados; la gente sigue teniendo fe en su proyecto (que nos sugiere) que salgamos de esta situación de esclavitud, pobreza, marginación y violencia, con su mensaje de transformación”.

Fanatismo, peligro latente

Cuestionado sobre un panfleto que se repartió en el Zócalo durante un mitin de marzo de este año y en el que se describe a Andrés Manuel como un ser sobrenatural, mencionó que el hecho “es un elemento claro del riesgo de caer en el fanatismo. Cuando combinas políticas y religión en un personaje, este caso un presidente, vas a crear un ambiente de fanatismo, y este fanatismo es muy peligroso”.

El periodista rememoró que estos síntomas de religiosidad extrema que se presentaron en México, en 1926 con la Guerra Cristera que costó la vida a más de 150 mil personas, ya que Plutarco Elías Calles “se metió con la religión, cerró templos y prohibió los cultos y encarceló a sacerdotes”.

“Se creó una situación de fanatismo de tal manera, que hubo milicias cristeras en el Bajío que se enfrentaron a los militares. Se generó una situación de guerra, y actualmente ya tenemos suficiente con la guerra el narcotráfico y suficientes muertos. No necesitamos una guerra más. No necesitamos esta mezcla de religión y política en personajes tan importantes como López Obrador”.

La fe desde la presidencia

Mencionó que a lo largo de los anteriores sexenios, Vicente Fox ya se había asumido como católico, y recordó las visitas de Enrique Peña Nieto a la Basílica de Guadalupe, “pero ninguno de ellos (los expresidentes) ha utilizado la religión con fines políticos-electorales como Andrés Manuel”.

“Aquí veo el enorme riesgo de la utilización de la política y la religión en situaciones de crisis. Si tú generas eso, estás en grave riesgo de poner en peligro la gobernabilidad del país. Estoy hablando de cosas realmente muy delicadas, más allá de lo emocional”.

El libro como reflexión política

El periodista argumentó que el libro “El pastor de masas” es una invitación a pensar y reflexionar, para no caer en situaciones de alto riesgo de confrontación.

Cuestionado sobre el llamado “periodismo chairo” que se está encumbrando en el actual sexenio con Antonio Attolini y varios “comunicadores” afines a la 4T, dijo que se debe distinguir entre una campaña propagandística y una prensa militante.

“La prensa militante se limita a sí misma; te vas a limitar solo a lo que tú crees o a lo que te conviene. En los chayoteros hay nuevos nombres. Precisamente, Michael Walter, autor de “Éxodo y revolución” me ayudó a comprender esto. El autor plantea la idea de Moisés como líder político, militar y religioso quien organiza a un pueblo y lo lleva caminando por décadas. En el camino va organizando cuadros, pero se encuentra con la Palabra de Dios, quien le da reglas de conducta y mandamientos, el equivalente a la cartilla moral. Ese modelo lo aplicó Gandhi y Fidel Castro y (Obrador) sigue esos mismos pasos”.

Corcholatas, ¿segundas partes son buenas?

El periodista argumenta que la Cuarta Transformación, “evidentemente no va a acabar con Andrés Manuel cuando se vaya a “La chingada”, a su finca; va a estar ahí manejando muchas cosas. Como paréntesis, Andrés Manuel más que a cualquiera de los héroes nacionales, se parece a Plutarco Elías Calles (autor del llamado maximato) quien puso a tres presidentes, hasta que llegó Lázaro Cárdenas y le dijo ‘aquí se acabó mijito’, pero va a tener la posibilidad de incidir en los próximos gobiernos”.

Sobre las corcholatas, dijo que “Claudia, que es la preferida de López Obrador, es la que le garantiza la permanencia del proyecto; es hechura de él, pero no va a salir la materia religiosa porque ella tiene otra historia, otra biografía. Me parece que Marcelo (Ebrard) sí tiene su proyecto, pero no será el candidato de Morena”.

Nueva etapa en Proceso

Al preguntársele sobre los cambios en el portal informativo de Proceso y en la edición impresa, que pasó de publicarse semanalmente a salir de manera mensual, el periodista destacó la nueva estrategia editorial del medio

“Hace 47 años nació Proceso en una circunstancia totalmente distinta y diferente. Nació con la necesidad de darle al público lector una información que no estaba en la prensa en general; los medios queremos hacer audiencia, crear lectores y ellos son los que han mantenido a Proceso. No se ha mantenido de publicidad oficial, pero vienen hechos y circunstancias que han cambiado y han revolucionado el modelo de negocios de los medios de comunicación con el advenimiento de la Internet”.

“Ahora no hay necesidad de tener grandes instalaciones para desarrollar un medio de comunicación por ejemplo. Ya no necesitas el edificio de El Universal, sino que ya se plantea una forma distinta de negocio de los medios de comunicación. Queremos vivir la transición a lo digital. Ahora estamos creando usuarios distintos. En Proceso estamos en ese gran reto”.

“Lamentablemente a este gobierno le gusta el periodismo militante, no quiere un periodismo crítico que sí paga para que me para que hables bien de él. Pagó a La Jornada 900 millones de pesos en los últimos años; le paga al monero Fisgón por la propaganda de sus monos que circula en los panfletos que distribuye la Secretaría de Bienestar o del Seguro Social. A Epigmenio Ibarra le prestan 150 millones de pesos que creo que no los va a regresar”.

“En cambio, Proceso, en 47 años, ha hecho periodismo sin concesiones, con contenido, análisis y crítica. Y en eso estamos”

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