La piscina pública frente al teatro Volksbühne, en Berlín, que estará abierta hasta octubre. Foto: Soeren Stache/dpa
El Teatro Volksbühne en Berlín, abre hoy y hasta octubre un performance de protesta artística.
En Berlín ya se puede nadar en el agua ante uno de los teatros más importantes de Alemania.
El nuevo director artístico de la Volksbühne, Matthias Lilienthal, inauguró una piscina temporal en la Plaza Rosa Luxemburgo de Berlín.
Durante las últimas dos semanas, la ciudad no habló de otra cosa que de si el “Volksbad” (“Piscina del pueblo”, en alusión a Volksbühne, “Escenario del pueblo”) que se le puede considerar como una gran idea o una estupidez, declaró Lilienthal a la agerncia de noticias DPA.
Protesta ante deterioro
El director artístico del teatro busca demostrar que además de ser arte dramático, es también “una protesta contra el deterioro de la infraestructura en la capital germana”.
“Nos alegra mucho poder mitigar un poco la falta de piscinas al aire libre durante dos meses”, afirmó Lilienthal. La piscina abrió sus puertas hoy viernes.
El agua de color azul turquesa reluce frente al monumental edificio del teatro. Para ello se instalaron vestuarios y se contrataron socorristas y personal de seguridad. El proyecto, concebido también como un saludo de bienvenida al vecindario, acapara los titulares de la prensa.
De hecho, la Volksbühne no sería uno de los teatros más importantes de Alemania si no fuera conocida por sus espectaculares acciones. El antiguo director artístico Frank Castorf revolucionó el teatro con sangre artificial, cámaras de video y gritos.
Costos altos de la piscina
La primera temporada de Lilienthal se inaugurará en octubre, y mientras en el teatro aún se renueva la maquinaria superior, él organiza este espectáculo veraniego. Se puede concurrir de forma gratuita a la piscina al aire libre, reservando online una entrada para un horario.
¿Es una piscina temporal al aire libre, instalada por pocas semanas, algo absurdo? El proyecto cuesta unos 300.000 euros (aproximadamente 347,000 dólares), que surgieron del presupuesto del teatro.
90.000 euros estarán destinados a la piscina, mientras que 210.000 al personal, el planeamiento del proyecto y la seguridad. Los costos son similares a los de una gran producción teatral.
La Volksbühne recibe un subsidio de 20 millones de euros al año. La diputada del Partido Socialdemócrata (SPD) Dunja Wolff, del Parlamento regional de Berlín, ve con ojos críticos la acción de la piscina en tiempos de austeridad: “Me hubiera gustado ese dinero para las salas pequeñas, especialmente los teatros juveniles”.
“La ciudad habla del Volksbad”
Con este proyecto, la Volksbühne también quiere atraer a personas que, de otro modo, quizá no irían al teatro.
Para él, se trata también de denunciar una injusticia social, afirmó Lilienthal en una entrevista. Concretamente: que infraestructuras como las piscinas, los trenes de cercanías y los colegios no funcionan adecuadamente. “Y el Volksbad es una protesta política contra ello”, destacó.
Pera el periodista Arno Frank, que escribe para “Der Spiegel”, el hecho que la temporada se inaugure en octubre con “House of Hopes”, de Rimini Protokoll, lo sabe quien esté realmente interesado en el teatro. “Pero toda la ciudad ya habla del Volksbad. Y pronto —apuesto lo que sea— todo el país”.
Lilienthal traslada el escenario al aire libre, lo abre a todo el pueblo y, con este proyecto, también critica la comercialización de los espacios públicos. ¿Cuándo se inauguró por última vez una nueva piscina pública al aire libre? La Volksbühne invierte su dinero y apuesta por que, en la mente de la gente, vuelva a germinar una idea de lo que esta ciudad podría ser.
Se ha previsto que el programa incluya, un curso de crol o natación sincronizada. Y como en Alemania todo se hace con rigor, también hay normas que establecen cuántas personas pueden estar en el agua al mismo tiempo según una norma DIN: un máximo de 46. La piscina permanecerá hasta octubre, y se espera que para entonces haya recibido a cerca de 20.000 nadadores.
Proyecto alternativo
Se espera que los materiales sean reutilizados más adelante para otras puestas en escena.
El proyecto está inspirado en la artista de performance Florentina Holzinger, que actualmente presenta su obra en el pabellón austriaco de la Bienal de Arte de Venecia. Allí hace que unas mujeres conduzcan motos acuáticas desnudas. En la Volksbühne había puesto en escena, entre otras cosas, “Ophelia’s Got Talent”, una especie de concurso de talentos con artistas desnudas en una gran piscina. Eso es lo que le dio a Lilienthal la idea del “Volksbad”.
Holzinger volverá a poner en escena una nueva obra en la Volksbühne en 2028, y ya tiene prevista una acción allí para cuando cierre la piscina al aire libre. ¿Qué será exactamente? Ya se verá. Hasta entonces, lo que hay es la opción de chapotear y comer papas fritas.
Créditos Soeren Stache y Julia Kilian.
