La búsqueda de los seres queridos de las madres buscadoras es una tarea compleja y altamente peligrosa. Como consecuencia de su organización y activismo, numerosas madres y familiares han recibido amenazas de muerte y varias han sido asesinadas.
Diversos colectivos de madres buscadoras arribaron a la CDMX y trataron de acercarse al Estadio Ciudad de México para recordarle al país, que hay una herida abierta, y que no hay nadie que las defienda desde el poder.
Las consignas, potentes, hacen estremecer a más de uno.
Entre lágrimas, sonrisas discretas y algo de apuro, las madres buscadoras corean en las calles “La pelota vuelve a casa, nuestros hijos ¿cuándo?”, “¿Dónde están? ¿Dónde están? ¿Nuestros hijos donde están?”, “México, campeón, en desaparición”, “¿Por qué los buscamos? Porque los amamos?”:
A mayo de 2026, el Informe Nacional de Personas Desaparecidas registra un acumulado de 134,257 personas desaparecidas y no localizadas en México. La cifra histórica oficial del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) reporta 130,178 casos desde 2006. Más allá de las cifras oficiales, que el morenato varias veces ha querido desaparecer, las madres buscadoras siguen el paso.
La búsqueda de sus seres queridos, las ha vuelto cada día más famosas a nivel mundial.
Pero el reconocimiento tiene un precio. Ser madre buscadora es complej, pesado, hostigado por las autoridades y es una labor altamente peligrosa. A raíz de su activismo, ellas han recibido amenazas de muerte y decenas de ellas han sido asesinadas.
“Arantza Ramos Gurrola, quien buscaba a su esposo, fue asesinada en 2021 tras hacer participado en un día de búsqueda en campo en Ejido Ortiz, donde ya se han encontrado varios crematorios clandestinos y que es calificado como un lugar de “exterminio activo”. Rosario Lilian Rodríguez Barraza, buscaba a su hijo desaparecido y fue asesinada el 30 de agosto de 2022, el propio Día Internacional por las Víctimas de Desaparición Forzada; María Carmela Vázquez, asesinada a finales de 2022 por buscar a su hijo desaparecido, y a quien antes ya habían asesinado a su hija Lesly Zuñiga Vázquez por el mismo motivo”, destaca el Colectivo Feminismo por la Paz, entre decenas de ejemplos.
Mundial 2026 y la concientización
Desde el miércoles 10 de junio, diversos colectivos de madres buscadoras de varios estados, se manifiestan con el objetivo de hacer visible su dolor.
Es del conocimiento público el hostigamiento hacia ellas por parte de todos los órdenes de gobierno. Pero hicieron acto de presencia un día antes de la apertura del Mundial 2026, por lo que se reunieron sobre Calzada de Tlalpan desde donde intentaron llegar al Estadio Ciudad de México o Azteca en la tarde. Pero cientos de granaderos las aguardaban.

Varios contingentes de las madres llegaron a la altura de la estación del tren ligero Textitlán, pero fueron desplegados por cientos de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSCDMX).
A Calzada de Tlalpan también llegaron grupos de choque, burócratas del Gobierno de la CDMX, y decenas de policías encubiertos, como los que aparecieron desde la mañana del 11 de junio junto a Perisur.
Un organismo internacional tiene detalle de su sufrimiento: “La justicia les está fallando a las personas desaparecidas en México desde el primer paso del proceso: reconocer e investigar las desapariciones como delitos. Este es uno de los hallazgos principales de una campaña que llevó a cabo la organización Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).
Bajeza de Segob
En un acto por demás miserable de la Secretaría de Gobernación (Segob), amenazó, de manera velada, ante reporteros y prensa internacional, a las madres. La titular, dijo que se está “investigando” a colectivos que se sumaron a la protesta cerca del Estadio Azteca.
“Contamos con información que indica la presencia, no solamente de los colectivos de la CDMX y de Jalisco, sino de algunas personas provenientes del estado de Jalisco, recibieron apoyo para trasladarse a esta movilización. Estamos recabando toda la información”, dijo la funcionaria.
No obstante, no fue así de amenazante cuando fue a la montaña de Guerrero a hablar con los grupos de la delincuencia organizada que han asesinado a cientos de pobladores en ese estado. Además, esa dependencia no ha querido investigar quién financió a Rocha Moya, a Américo Villarreal, a Inzunza, ni a Adán Augusto.
Las madres siguen llorando, siguen cavando fosas, siguen enfrentando el odio del gobierno que protege a la delincuencia. ¿Quién detendrá esa lluvia de injusticia e impunidad en México?
Con información del Gobierno Federal, Feminismo por la Paz (https://feminismoporlapaz.eus/archivo/madres-familias-buscadoras-mexico/), WOLA (https://www.wola.org/es/2021/08/miles-desapariciones-mexico-no-han-sido-investigadas-segun-preve-ley-general__trashed/)

El libro de Proverbios advierte que los gobernantes malvados son destructivos e insaciables. Compara su opresión hacia los pobres como si actuaran como un león hambriento o un oso salvaje. La llegada al poder de estos entes provoca que el pueblo “gima”, fomentando la inestabilidad y el sufrimiento general.
Ese es el caso de México.
El pueblo evangélico, excepto unas raras excepciones no toca el tema. No se atreve, no ora ni intercede para que finalice este dolor. No hay posicionamientos de líderes evangélicos al respecto. Eso sí, hay un enorme silencio. ¿Podríamos orar por ellas un minuto? ¿Podríamos acercarnos a ellas a ofrecer una palabra de aliento?
Santiago 4:17 Reina-Valera 1960
“y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. Oremos por ellas. Oremos para que el espíritu de muerte e ilegalidad que azota a México se aminore. Oremos para Dios tenga misericordia de nosotros y de nuestra falta de empatía como creyentes.
Fotografía: créditos a quien corresponda. Tomado de las redes sociales.
