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Carlos Marx para evangélicos: ¿Cuál es la raíz del socialismo?

Irónicamente, Carlos Marx, desde sus primeras publicaciones, hizo una defensa de la libertad de prensa, que caracterizó como "el espejo espiritual en el que un pueblo se contempla".

Ser seguidor de Carlos Marx está de moda entre ciertos evangélicos; lo mismo portan camisas a favor de Palestina que camisetas del ideólogo.

Dedicado a mis hermanos que diariamente caen en el engaño.

En redes sociales hay hasta memes. “Ser evangélico y apoyar el socialismo es como si un pollo le aplaudiera a KFC”.

Pero el tema es más profundo.

Tan solo en Estados Unidos, casi el 66% de los estadounidenses menores de 30 años tienen una visión favorable del socialismo.

Pero hay testimonios de hombres de la fe y académicos que se dedicaron a estudiar y analizar a fondo el fenómeno de Carlos Marx, el connotado autor del “Manifiesto comunista” y el hombre más admirado por las peores dictaduras que el mundo ha conocido.

Uno es Paul Kengor, autor de “El diablo y Karl Marx”, quien afirma que el filósofo alemán, además de ideólogo, también fue dramaturgo y poeta. Pero poco se sabe que sus escritos incluían innumerables referencias a satanás y al infierno.

Simpatía por el diablo

Kengor cita un poema de Marx, “La doncella pálida”, de 1887: “Así he perdido el cielo. Lo conozco perfectamente. Mi alma, antes fiel a Dios, ha sido elegida para el infierno”.

En “El violinista o el intérprete” de 1841, justo en la misma década en que concibió el Manifiesto Comunista, escribió: “Mira la espada. El Príncipe de las tinieblas me lo vendió. Porque vence el tiempo y da las señales con más valentía. Jugué la danza de la muerte”.

Marx solía contar a sus hijos historias sobre un fabricante de juguetes que vendió su alma al diablo, mientras que su propio padre decía que el corazón de su hijo estaba “gobernado por un demonio”.

Y es que según otros historiadores, “Carlos Marx era un terrible marido, padre y proveedor que vivía a costa de sus familiares”

“Marx era alguien vago que se negaba a trabajar, no cuidaba de su familia, de su hogar, ni siquiera de sí mismo. Se negaba a bañarse, olía mal, tenía forúnculos y llagas por todo el cuerpo”, destaca Kengor.

Los comunistas se reúnen para una importante reunión en la Casa de los Sindicatos en Moscú, con proclamas multilingües y pancartas de los “padres” del estado marxista, durante la era de Stalin.

El odio a la fe

Cabe señalar que su Manifiesto Comunista no solo llama a “una abolición de la religión”, sino que calificó a la familia como un ente “repugnante”.

Países socialistas como la ex Unión Soviética y Corea del Norte, han padecido a los gobiernos más opresivos y mortales de los últimos 100 años. Historiadores afirman que el número de personas asesinadas bajo el socialismo supera los 100 millones.

Por su parte, el difunto pastor Richard Wurmbrand, sostenía que Carlos Marx no era un ateo común y corriente y que hay referencia bibliográfica de que detestaba a Dios.

Wurmbrand pasó 14 años en cárceles comunistas y escribió para la posteridad un clásico que deben leer todos los evangélicos: “Marx y Satán”, publicado en 1986, texto que hoy cobra una vigencia notable.

El ataque más fuerte de las tinieblas

“Su comunismo buscaba destruir tres pilares: la familia, la fe y la propiedad privada, que es lo que hace el satanismo, destruir la libertad del ser humano”, dice por su parte el influencer español Libertad Virtual en su cuenta de instagram.

En los países donde hay socialismo hay hambre, miles de muertos, persecución a la fe”.

Este hecho cobra relevancia en América Latina en los excesos de las dictaduras de Nicaragua, Venezuela y Cuba, que están ampliamente documentados.

Incluso, en Nicaragua, desde hace semanas se dio a conocer que ya se prohibió la entrada de la Biblia a través de los pocos turistas que llegan a visitarlo.

El comunismo es el resultado natural de una filosofía satánica. El comunismo no es justicia social, es un ataque frontal contra la humanidad”, agrega Libertad Virtual.

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Marxismo = satanismo

Wurmbrand fue torturado y encarcelado en la Rumania comunista, y a través de su clásico texto argumentó la grave contradicción de ser evangélico y comunista.

“Marx fue el instrumento escogido de satanás para hacer perder al hombre su autoestima, su convicción de que proviene de lugares altos y que está destinado a regresar a ellos. El marxismo es la primera filosofía sistemática y detallada que reduce abruptamente la noción del hombre”.

Pero regresando a Kengor, el autor sostiene que “los cristianos que piensan que el socialismo es bueno, es porque creen que es como el compartir entre los creyentes en el libro de los Hechos, están equivocados”.

“Estos (los primeros cristianos) tienen propiedad privada. Deciden voluntariamente, por amor a Cristo, compartir sus bienes y ayudar a su hermano. El comunismo es un gobierno por decreto y coerción, que llega, se apodera de un país entero y obliga a todos, a punta de pistola o en el gulag, religiosos o no, a entregar sus bienes”, argumenta Kengor.

Sin embargo, el atractivo del socialismo parece más fuerte que nunca entre la juventud a nivel mundial y es la idea que pervive en países con gobiernos afines.

Kengor afirma que esto se debe a que muchos creyentes no comprenden a cabalidad qué es realmente el socialismo, no a la luz de la teoría, sino de la praxis histórica, política y social.

No hay comunión entre la luz y las tinieblas.

Tinieblas en Carlos Marx

Entre los escritos más escalofriantes de Marx está su obra “Oulanem”. Dos biógrafos de Marx (Robert Payne y Richard Wurmbrand) dicen que el título es una inversión sacrílega del nombre sagrado “Manuelo” o “Emmanuel”. Como lo formuló Payne “Manuelo = Immanuel = Dios”.

Wurmbrand incluso identificó el anagrama satanista para el nombre bíblico hebreo de Jesús, que significa “Dios está con nosotros”.

Por supuesto, en las Sagradas Escrituras, el ángel Gabriel le dice a la María que dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel, o Jesús. Será llamado “Hijo del Altísimo”. Pero estas no fueron las palabras (ni el propósito) de Karl Marx en su anagrama para Emmanuel, y para su “Oulanem”.

Capítulos del libro de Richard Wurmbrand. La advertencia.

Wurmbrand publicó ese análisis en 1980, en tanto que Payne escribió sobre la obra en sus magníficas biografías de Marx en las décadas de 1960 y 1970, publicadas por Simon & Schuster y New York University Press.

Payne fue un académico respetado y profesor británico de literatura y artes, y no un hombre de derecha.

Si hoy buscas en Google la palabra “Oulanem”, encontrarás una referencia en Wikipedia a la obra de Marx, pero, advertencia, tu pantalla también mostrará imágenes repulsivas de figuras satánicas.

El mensaje de Marx en Oulanem es destructivo, como en sus poemas. Payne observó que la violencia que Marx desata en algunos de sus poemas se vuelve hacia su propio interior.

La violencia en Oulanem busca la destrucción de la humanidad por parte del personaje central. Aún más inquietante fue el papel personal de Marx en esa visión.

Payne observa: “Entramos en un mundo donde todos los personajes son expertos en las artes de la destrucción, atrapados en las redes de una furia secreta por la venganza”. Dice que en esta obra, “Marx estaba dando rienda suelta a su odio destructivo. Oulanem es la tragedia de un vengador”.

Trabajadores del mundo unios kommunista karl marx camiseta unisex. Marx en la moda.

Atormentado por demonios

Kengor afirma en una amplia entrevista para Stream:

“Había un profundo odio hacia la religión y un interés por el “lado oscuro” que es innegable y escalofriante, especialmente en su poesía. Nos encontramos repetidamente en la vida de Marx con las palabras que los familiares y amigos cercanos usaban para referirse a él.

Frases como “gobernado por un demonio” (su padre), “mi querido diablo” (su hijo), “monstruo de diez mil demonios” (Engels).

El académico observa el asombroso número de íntimos y asociados que lo compararon con Fausto o Mefistófeles. Usaban palabras como “poseído”, “ojos como un duende mojado” o “tomar un hechizo” para describir su actitud. Uno observó a Marx gritando o “recitando las palabras de Fausto”.

Juventud, libertad de prensa y teología, de lado

Crecido en dentro del apogeo del Romanticismo. Su padre fue un rico abogado judío que se convirtió al cristianismo un año antes del nacimiento de su hijo Karl, y lo introdujo en el pensamiento liberal de la Ilustración y en la crítica al régimen absolutista prusiano. Pero Marx se rebeló.

Además, el joven Marx se alineó con la corriente Jóvenes Hegelianos, un círculo de discípulos de Hegel que hicieron una interpretación del pensamiento del filósofo y teólogo bávaro Ludwig Feuerbach –quien afirmó que “no tener religión es mi religión”–, el escritor y periodista sajón Arnold Ruge y el joven profesor de teología Bruno Bauer, que se convirtió en tutor del joven Marx.

Irónicamente, Marx, desde sus primeras publicaciones, hizo una defensa de la libertad de prensa, que caracterizó como “el espejo espiritual en el que un pueblo se contempla” y que fue, junto con la libertad de comercio, una de las causas que con más fuerza abrazó entonces.

Sin embargo, la libertad de prensa es lo que más se persigue en las dictaduras que ponen y festejan a Marx. Vaya esquizofrenia.

Con información de

https://www.traditioninaction.org/History/G_007_MarxSatanism.html

https://stream.org/why-karl-marx-hated-god-and-marxists-hate-christians

https://cbn.com/news/us/karl-marx-was-obsessed-satan-deadly-truth-about-socialism

https://www.bible.com/es/bible/128/MAT.24.5,23-24.NVI

La ideología es un campo minado. En estos momentos, en la UNAM y cientos de universidades de México se le exalta. El pueblo del Dios Altísimo tiene la facultad de interceder y anteponer la Biblia a la ideología.

No se trata de un gobierno, ya que los fieles a esta ideología acaban en la muerte, la destrucción, la envidia, el saqueo, la corrupción, e incluso el suicidio.

Oremos para que los marxistas vean la luz del poderoso Evangelio de Jesucristo.

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