La chairización del hermoso espacio cultural como lo fue durante muchos años, la Casa del Poeta Ramón López Velarde prende las alertas a nivel nacional.
La Casa del Poeta Ramón López Velarde ha sido un hermoso espacio de reflexión, escritura, muralismo, creación, aunque ha tenido momentos excluyentes y clasistas.
Más allá de los comunicados culturales destaquen el legado de la Casa del Poeta Ramón López Velarde, imaginen que el legado literario, histórico de la vida y la obra del poeta zacatecano acabe en cestos de basura u orinado por borrachos.
Que los acervos históricos acaben en venta por kilo para los que compran papel y periódico o que los programas de investigación, curaduría, exposiciones temporales, publicaciones, residencias académicas y actividades pedagógicas sean controlados por el morenismo.
Eso ya es posible ante la chairización de ese hermoso espacio cultural como lo fue durante muchos años la Casa del Poeta Ramón López Velarde.
Desde el pasado jueves se anunció (para alegría de cheleros) que ese reciento respetable será “el primer cabaret público de la Ciudad de México”, y además, se ha especulado que tendrá como director a Andrés Carreño, conocido en su labor cabaretera. Aunque lo nieguen, recordemos que Morena siempre actúa, como lo dijera el poeta, como un saltimbanqui siniestro, que en cualquier momento sorprende y agrede.

¿Odio de clase?
Como es del dominio público, esta chairización-comunismo de los espacios culturales contempla también la desaparición y hostigamiento post-mortem a la imagen y el legado del poeta de la Patria, que en su momento, AMLO, uso en su eterna campaña para llegar al poder, y una vez instalado en él, el morenismo busca descuartizar, como todo lo que toca.
Y es que el espacio ha sido un bazar también para artistas independientes que venden y ofrecen sus obras en venta directa al público, y que ahora, la 4T tomará y transformará de forma obscena.
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El contexto
La Fundación Casa del Poeta, I. A. P. (Institución de Asistencia Privada) administró el espacio hasta el 2025, pero el inmueble ya es propiedad del gobierno que dirige Clara Brugada. La Fundación tenía un permiso temporal revocable que había vencido en 2023 y se renovaba cada 10 años, pero ahora, el inmueble está bajo el manto de la 4T.
María de Jesús Muñoz Reyes, directora del Instituto Zacatecano de Cultura, lamentó la decisión del Gobierno de Brugada, ya que el recinto podría dejar “de ser un lugar dedicado a la poesía”.
¿Qué es lo que le aguarda a ese espacio cultural? Abandono, falta de recursos, saqueo, como el espantoso sello de Morena, es más, imagínenselo como si fuera un Pilares. El legado de la cultura mexicana no se merece eso.
Este reportero acudió a ese recinto para presentar un libro, pero fue negado, ya que los directivos argumentaron que solo se daba espacio a creadores de editoriales famosas o reconocidas. Y hay que decirlo, a veces sí ha sido un espacio clasista, pero no merece ese fin.
Suave Patria: la patria llora
Tal como dijera el poeta en Suave Patria: “Inaccesible al deshonor, floreces”. Que siga ese espacio siendo un oasis para escribir, para que los niños no sean adoctrinados en el arcoiris del odio, para que los jóvenes poetas, novelistas, hombres y mujeres, creadores, artistas, de todas las edades, de todos los credos, vivan la cultura contemporánea mexicana, no el vil socialismo populista que destruye mentes y países:
Proemio de la Suave Patria (Ramón López Velarde)
Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuan
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.
Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.
PRIMER ACTO
Patria: tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo, las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.
El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros del petróleo el diablo.
Sobre tu Capital, cada hora vuela
ojerosa y pintada, en carretela;
y en tu provincia, del reloj en vela
que rondan los palomos colipavos,
las campanadas caen como centavos.
Patria: tu mutilado territorio
se viste de percal y de abalorio.
Suave Patria: tu casa todavía
es tan grande, que el tren va por la vía
como aguinaldo de juguetería.
Y en el barullo de las estaciones,
con tu mirada de mestiza, pones
la inmensidad sobre los corazones.
¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber del vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los juegos de artificio?
Suave Patria: en tu tórrido festín
luces policromías de delfín,
y con tu pelo rubio se desposa
el alma, equilibrista chuparrosa,
y a tus dos trenzas de tabaco sabe
ofrendar aguamiel toda mi briosa
raza de bailadores de jarabe.
Tu barro suena a plata, y en tu puño
su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño,
en calles como espejos se vacía
el santo olor de la panadería.
Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera
suave Patria, alacena y pajarera.
Al triste y al feliz dices que sí,
que en tu lengua de amor prueben de ti
la picadura del ajonjolí.
¡Y tu cielo nupcial, que cuando truena
de deleites frenéticos nos llena!
Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana al lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.
Trueno del temporal: oigo en tus quejas
crujir los esqueletos en parejas,
oigo lo que se fue, lo que aún no toco
y la hora actual con su vientre de coco.
Y oigo en el brinco de tu ida y venida,
oh trueno, la ruleta de mi vida.
INTERMEDIO
(Cuauhtémoc)
Joven abuelo: escúchame loarte,
único héroe a la altura del arte.
Anacrónicamente, absurdamente,
a tu nopal inclínase el rosal;
al idioma del blanco, tú lo imantas
y es surtidor de católica fuente
que de responsos llena el victorial
zócalo de cenizas de tus plantas.
No como a César el rubor patricio
te cubre el rostro en medio del suplicio;
tu cabeza desnuda se nos queda,
hemisféricamente de moneda.
Moneda espiritual en que se fragua
todo lo que sufriste: la piragua
prisionera , al azoro de tus crías,
el sollozar de tus mitologías,
la Malinche, los ídolos a nado,
y por encima, haberte desatado
del pecho curvo de la emperatriz
como del pecho de una codorniz.
SEGUNDO ACTO
Suave Patria: tú vales por el río
de las virtudes de tu mujerío.
Tus hijas atraviesan como hadas,
o destilando un invisible alcohol,
vestidas con las redes de tu sol,
cruzan como botellas alambradas.
Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito;
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
Inaccesible al deshonor, floreces;
creeré en ti, mientras una mejicana
en su tápalo lleve los dobleces
de la tienda, a las seis de la mañana,
y al estrenar su lujo, quede lleno
el país, del aroma del estreno.
Como la sota moza, Patria mía,
en piso de metal, vives al día,
de milagros, como la lotería.
Tu imagen, el Palacio Nacional,
con tu misma grandeza y con tu igual
estatura de niño y de dedal.
Te dará, frente al hambre y al obús,
un higo San Felipe de Jesús.
Suave Patria, vendedora de chía:
quiero raptarte en la cuaresma opaca,
sobre un garañón, y con matraca,
y entre los tiros de la policía.
Tus entrañas no niegan un asilo
para el ave que el párvulo sepulta
en una caja de carretes de hilo,
y nuestra juventud, llorando, oculta
dentro de ti el cadáver hecho poma
de aves que hablan nuestro mismo idioma.
Si me ahogo en tus julios, a mí baja
desde el vergel de tu peinado denso
frescura de rebozo y de tinaja,
y si tirito, dejas que me arrope
en tu respiración azul de incienso
y en tus carnosos labios de rompope.
Por tu balcón de palmas bendecidas
el Domingo de Ramos, yo desfilo
lleno de sombra, porque tú trepidas.
Quieren morir tu ánima y tu estilo,
cual muriéndose van las cantadoras
que en las ferias, con el bravío pecho
empitonando la camisa, han hecho
la lujuria y el ritmo de las horas.
Patria, te doy de tu dicha la clave:
sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual el AVE
taladrada en el hilo del rosario,
y es más feliz que tú, Patria suave.
Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
la carretera alegórica de paja.
Con información de El Universal, Proceso, GCDMX y poemasdelalma.com
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