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Jorge Pantoja: ¿Cómo era la labor de un periodista y promotor cultural en 1979?

"Con Fernando Toussaint fue muy rápido acordar fecha, también con el Hangar Ambulante y hasta hablé con la mamá famosa de Alejandro Lora, entre muchos otros casos".

El periodista y promotor cultural Jorge Pantoja comparte su doble labor como periodista y promotor cultural en la década de los 70.

Jorge Pantoja / Periodista y creador digital.

El periodista Jorge Pantoja.

A año y medio de ser reportero de la Gaceta UNAM.

Ya no soportaba llegar a mi casa en la Gustavo A. Madero, casi a medianoche, cuando algunos eventos que me tocaba cubrir terminaban muy tarde.

Decidí rentar cerca de CU; fue en la calle Ezequiel Ordoñez donde encontré un pequeño departamento (después sabría que en esa misma calle vivía Roberto González).

Era septiembre de 1979 y yo iba a coordinar un ciclo de conciertos todos los lunes en el Teatro de Arquitectura, el cual tuvo una duración de ocho meses.

“¿Está formada?”

En el piso 11 de Rectoría había una sola extensión telefónica para todos los reporteros, así que solo podía hacer una que otra llamada. Empecé a conocer los alrededores de donde renté.

A solo unos pasos de la entrada a CU, por el lado de la Facultad de Medicina, encontré una placita en donde había una imagen de la virgen de Guadalupe y, a unos pasos, un teléfono público, mi salvación.

En las mañanas llegaba a Rectoría a trabajar y por las noches en esa placita hacía las llamadas a los grupos que me interesaba programar para el ciclo de conciertos:

— “Buenas noches, ¿se encuentra Walter Schmit?”

— “Es la tercera vez que te marco Federico, ¿sí va a participar Naftalina?”

— “Señora, ¿se encuentra Armando Nava? No, mi hijo salió, regresa en meda hora, llámale al rato”.

— “Oye, ¿encuentro a Pablo Cáncer? No, ¿para qué asunto? habla su hermano. Es para confirmar una fecha en el teatro de Arquitectura”.

— “Señora, ¿ya llegó Armando Nava? No m’hijo, pero dame el recado yo soy su representante, soy su mamá… espérame porque no sé dónde hay una pluma…”.

Y así cada noche.

Le pregunté a la señora que me rentaba sobre una línea telefónica y me respondió: “Olvídalo, una vecina tiene años esperando el teléfono”.

Afortunadamente, era de noche y no había gente esperando por lo que tomé ese teléfono como mi oficina.

— “Carlos, entonces ¿sí participa Vía Láctea?”

— “Buenas noches, ¿se encuentra alguien de Vox Pópuli? No, están ensayando, llegan como en dos horas”.

En el caso de Javier Bátiz: “No mi cuate, tienes que venir primero a mi casa para que platiquemos. Puedo ir el sábado, te llevo la propuesta de cartel y de volante”.

Con Fernando Toussaint fue muy rápido acordar fecha, también con el Hangar Ambulante y hasta hablé con la mamá famosa de Alejandro Lora, entre muchos otros casos.

Fue una chinga pero valieron la pena esos ocho meses intensos. Pude haber puesto en esa placita: “Aquí trabajó Jorge Pantoja programando a una sarta de rockeros”. Y yo, más que promotor, la hice de cancerbero.

*Foto en la puerta de mi departamento. Imagen de Juan Ramón Jiménez, fotógrafo de la Gaceta UNAM.

Para ver más contenido del periodista:

https://www.facebook.com/jorge.pantoja.77964

Walter Schmit colaboraba en Conecte, revista ícono del rock en México.
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